Antes de tomar una combi hay que pararse en un paradero, levantar la mano con la palma al frente y los dedos separados haciendo la señal para pagar cincuenta céntimos, caso contrario, sólo se levanta la mano y la combi tiende a pararse delante de usted. Si usted no está en un paradero cabe la posibilidad de que la combi no se estacione para que lo lleve; pero como toda posibilidad termina siendo una posibilidad en-sí-misma lo más seguro es que usted terminará parado o sentado armoniosamente y escuchando un determinado género musical.
Antes de subir, usted tiene que calcular la distancia entre su pie y la puerta; levantar una mano para coger el mango de la misma y generar una fuerza que le ayude a levantar el otro pie; una vez con los dos pies en la escalerita de entrada sólo tiene que continuar con la rutina, pararse dos segundos en la entrada frente al letrero que dice "Asiento Reservado" mientras la combi arranca, mirar cautelosamente y buscar un asiento que no esté ocupado por nadie. Porque de eso se tratan los asientos vacíos, de que uno los ubique y exalte la individualidad y tranquilidad cotidiana.
Inmediatamente, mientras usted ya se sentó, observará un desfile de muchas gentes, ropas, peinados, olores, colores, sonidos y conductas y volverá a asegurarse de que está sentado en el asiento de una combi; ergo, cuando escuche los canones de cláxones, pitos, cajones, charangos, latas de leche rasgadas por peines de cincuenta céntimos, sube-sube, baja-baja y una infinidad de códigos que indican que hacer en determinada situación se dará cuenta de que está en Lima ¿Alguna duda? Sí tiene alguna duda sólo mire al cielo y confirme su estadía en la ciudad.
Cuando escuche "pague con senciyo" y un chirriar de monedas uniformemente golpeadas por movimientos de la mano asistida por la muñeca, usted debe introducir el dedo índice y el pulgar en el bolsillo y sacar un nuevo sol que posiblemente será rechazado por la persona encargada del cobro de la tarifa por viaje. Entonces, el rechazo sonará más o menos así: "Solveinte, pe". Segundos después de haber escuchado la voz del encargado antes mencionado (algo latosa) usted acudirá al contrareclamo indicando que conoce la relacion directamente proporcional entre distancia-tiempo-dinero y pagará o bien el nuevo sol o el solveinte. Después de haber pagado usted seguirá observando muchas gentes, ropas, colores, olores, etc. y continuará su vida.
Antes de subir, usted tiene que calcular la distancia entre su pie y la puerta; levantar una mano para coger el mango de la misma y generar una fuerza que le ayude a levantar el otro pie; una vez con los dos pies en la escalerita de entrada sólo tiene que continuar con la rutina, pararse dos segundos en la entrada frente al letrero que dice "Asiento Reservado" mientras la combi arranca, mirar cautelosamente y buscar un asiento que no esté ocupado por nadie. Porque de eso se tratan los asientos vacíos, de que uno los ubique y exalte la individualidad y tranquilidad cotidiana.
Inmediatamente, mientras usted ya se sentó, observará un desfile de muchas gentes, ropas, peinados, olores, colores, sonidos y conductas y volverá a asegurarse de que está sentado en el asiento de una combi; ergo, cuando escuche los canones de cláxones, pitos, cajones, charangos, latas de leche rasgadas por peines de cincuenta céntimos, sube-sube, baja-baja y una infinidad de códigos que indican que hacer en determinada situación se dará cuenta de que está en Lima ¿Alguna duda? Sí tiene alguna duda sólo mire al cielo y confirme su estadía en la ciudad.
Cuando escuche "pague con senciyo" y un chirriar de monedas uniformemente golpeadas por movimientos de la mano asistida por la muñeca, usted debe introducir el dedo índice y el pulgar en el bolsillo y sacar un nuevo sol que posiblemente será rechazado por la persona encargada del cobro de la tarifa por viaje. Entonces, el rechazo sonará más o menos así: "Solveinte, pe". Segundos después de haber escuchado la voz del encargado antes mencionado (algo latosa) usted acudirá al contrareclamo indicando que conoce la relacion directamente proporcional entre distancia-tiempo-dinero y pagará o bien el nuevo sol o el solveinte. Después de haber pagado usted seguirá observando muchas gentes, ropas, colores, olores, etc. y continuará su vida.







