jueves 4 de junio de 2009

Crónica de combi

Antes de tomar una combi hay que pararse en un paradero, levantar la mano con la palma al frente y los dedos separados haciendo la señal para pagar cincuenta céntimos, caso contrario, sólo se levanta la mano y la combi tiende a pararse delante de usted. Si usted no está en un paradero cabe la posibilidad de que la combi no se estacione para que lo lleve; pero como toda posibilidad termina siendo una posibilidad en-sí-misma lo más seguro es que usted terminará parado o sentado armoniosamente y escuchando un determinado género musical.

Antes de subir, usted tiene que calcular la distancia entre su pie y la puerta; levantar una mano para coger el mango de la misma y generar una fuerza que le ayude a levantar el otro pie; una vez con los dos pies en la escalerita de entrada sólo tiene que continuar con la rutina, pararse dos segundos en la entrada frente al letrero que dice "Asiento Reservado" mientras la combi arranca, mirar cautelosamente y buscar un asiento que no esté ocupado por nadie. Porque de eso se tratan los asientos vacíos, de que uno los ubique y exalte la individualidad y tranquilidad cotidiana.

Inmediatamente, mientras usted ya se sentó, observará un desfile de muchas gentes, ropas, peinados, olores, colores, sonidos y conductas y volverá a asegurarse de que está sentado en el asiento de una combi; ergo, cuando escuche los canones de cláxones, pitos, cajones, charangos, latas de leche rasgadas por peines de cincuenta céntimos, sube-sube, baja-baja y una infinidad de códigos que indican que hacer en determinada situación se dará cuenta de que está en Lima ¿Alguna duda? Sí tiene alguna duda sólo mire al cielo y confirme su estadía en la ciudad.

Cuando escuche "pague con senciyo" y un chirriar de monedas uniformemente golpeadas por movimientos de la mano asistida por la muñeca, usted debe introducir el dedo índice y el pulgar en el bolsillo y sacar un nuevo sol que posiblemente será rechazado por la persona encargada del cobro de la tarifa por viaje. Entonces, el rechazo sonará más o menos así: "Solveinte, pe". Segundos después de haber escuchado la voz del encargado antes mencionado (algo latosa) usted acudirá al contrareclamo indicando que conoce la relacion directamente proporcional entre distancia-tiempo-dinero y pagará o bien el nuevo sol o el solveinte. Después de haber pagado usted seguirá observando muchas gentes, ropas, colores, olores, etc. y continuará su vida.

domingo 10 de mayo de 2009

Después de Confucio...

Primero fue Lugo con sus chibolos regados por todo Paraguay, luego vino la gripe porcina que se desparrama por todo el mundo cual virus informático, de ahí el padre Alberto Cutié (fíjense, Iglesia Católica 2 - Gripe Porcina 1) en jarana hormonal con una masajista (el espíritu se estresa) y para finalizar este momento histórico aparece en Panamá una deformación neuronal del sistema educativo de dicho país. ¿Qué habrá pensando el Ministro de Educación Panameño cuando escuchó semejante "confusión"? ¿Que dirá Ratzinger cuando sus ovejas aumentan el rebaño o cuando son tentados por las "satánicas" mujeres?

Después de Lugo, la gripe porcina, Cutié y la panameña confundida; yo creo que el único chino-japonés que genera confusión está tras las rejas. La panameña no mintió en algo, sí existen los chinos-japoneses (¿sí o no?). De ahí que algún día desaparezca el Celibato Porcino y el Fujimorismo Porcino siga pataleando porque dicen que los human rigths son una porcinada; mientras la porcinita cree que algún día será la reina del chiquero. Bueno, me voy por un pan con chicharrón. Ha sido un gusto.

domingo 8 de marzo de 2009

A propósito de la memoria

La historia de la memoria pone entre paréntesis el pasado "tal como ha sido" y se concentra en las formas en las que fue recordado en épocas posteriores. A partir de esto es posible hacer un ejercicio de deducción y pensar que si no recordamos lo que ha sucedido durante dos décadas, no es posible realizar esa reconciliación que tan merecidamente debe estar presente en todos los peruanos. El recordar y el olvidar siempre tienen lugar en el presente, esa dinámica es el objeto de la historia de la memoria que busca generar un espacio de discusión, debate y encontrar soluciones en la interacción entre el pasado y el presente; y cuando se dice "presente" se refiera a "sociedad", "grupo" o individuo"; puesto que el que recuerda es siempre un sujeto colectivo o individual, tratando de reconstruir hechos del pasado que al mismo tiempo está en estrecha relación con la autoimagen o identidad del sujeto que recuerda y que necesita del pasado como una fuente que da sentido y orienta sus valores.

Cuando la memoria se va
las sociedades tienden a transitar por un proceso que no permite encontrar un sentido claro al camino que se debe tomar ante situaciones "post violencia", ya que el encuentro entre individuos-ciudadanos se da a partir de la cultura (sentidos, valores compartidos, es decir; intersubjetividad) y los hechos sociales del pasado, pues representan un acervo importante en la interacción social y en el hecho propio de la convivencia. Cuando buscamos recordar momentos relevantes en el pasado, tanto individuales como colectivos, vemos que estos hechos están enmarcados bajo la sombra de algo que se conoció como "violencia política": acciones armadas de Sendero Luminoso (SL) que acudió a la aniquilación y el terror para tomar algo que desean hasta hoy: poder; y acciones de un Estado que entró en paranoia al no reconocer a los miembros de SL lo que produjo la desaparición de muchos ciudadanos inocentes; a su vez que se creó la imagen de un "delincuente terrorista", sin diferenciarlo del terrorista en sí, a cualquier actor social que protestaba ante lo sucedido.

Todo esto viene al caso por una razón que debemos tener en cuenta: olvidar implica repetir. Cuando hacemos memoria acudimos al pasado, a la historia, o mejor, a los hechos históricos relevantes que han marcado una etapa importante en un espacio socio-geográfico, y lo que nos ha marcado como grupo ha sido una violencia injustificada que se trata de olvidar gracias a la desidia y falta de voluntad política. La memoria no se privatiza, la memoria es para todos en general; no busca simpatías políticas ni favores, busca crear una conciencia y el reconocimiento de un pueblo que aún está en orillas distintas; la memoria es del pueblo, de los militares, de los ayacuchanos, huancavelicanos, limeños, miraflorinos, sanmartinenses, loretanos, sudamericanos, europeos, es de todos; pertenece a todos en tanto elemento compartido. Los que queremos recordar pretendemos sumergirnos dentro de la rabia y el dolor general para poder encontrar soluciones a un problema que no es exclusivo de dos bandos, el problema es del ciudadano, del Estado, del político, etc. El problema como la memoria, fue, es y será de todos.

La creación de un Museo de la Memoria nos recordará qué errores hemos cometido, qué errores no queremos cometer nuevamente, nos hará ver la enorme brecha que aún nos sigue dividiendo, nos hará entender que el último peruano de la Puna es igual al último peruano de Asia, que las víctimas de la violencia han sido niños, adultos, mujeres, hombres, ricos y pobres. Los museos sirven para eso, para preservar el conocimiento, erróneo o acertado, que hemos adquirido o perdido; para preservar el recuerdo de una etapa que se debe corregir, para hacernos saber que la convivencia va más alla de la aplicación de proyectos sociales que es una de las labores fundamentales del Estado. Vivimos de la memoria, vivimos de la historia, vivimos de la cultura; no sólo vivimos de un pan en la boca. La memoria nos ha de juzgar de aqui a equis años si hemos cumplido bien la labor de identificarnos en la diversidad, nos ha de llamar la atención si aún cometemos los mismos errores, y si así pasa, quiere decir que aquella memoria tan deseada no habrá servido de mucho porque no hemos aprendido nada.

Para terminar, esta obra de Dalí dice mucho sobre la memoria.

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Recomendado: Yo sí quiero recordar. En: http://yosiquierorecordar.wordpress.com/

lunes 2 de marzo de 2009

Algo sobre el "Cangrejismo nacional"

Esa analogía medio rara con los cangrejos que nos hacen a los peruanos por no saber reconocer el triunfo de otro peruano resulta una maldición que tiene la forma de un mandato implícito que se manifiesta cuando los exitosos traen osos, meten goles, sacan discos, golpean para ser campeones mundiales, entra otras cosas. Trae a mi memoria esta analogía porque hace muchos años, mientras cursaba la secundaria, un profesor comentada la anectoda de los cangrejos en un balde: "los chinos se ayudaban mutuamente para salir, los peruanos jalaban de las patas a otros porque querían salir primero" ¿Eso es posible? me pregunté, con una inocencia que extraño (parafraseando a Rousseau) por momentos, pero que creo que ha sido necesaria perderla, no para desconfiar totalmente de otros, sino para ver desde afuera un asunto que no nos permite encontrarnos como distintos e iguales en la diversidad.

¿Por qué digo esto? Simple. Desde hace un par de semanas vengo leyendo algunos blogs que hablan sobre el Oso de Oro y La Teta Asustada, frases de sus detractores y de los que la apoyan. Ambos tienen un elemento común: no la vieron. Entoces ¿es posible defender o atacar? Más directamente: estaban razonando fuera del recipiente. De algo ha servido tanta discusión ya que la excusa tácita ha sido hablar sobre racismo y discriminación, tema no muy recurrente en la vida cotidiana, política u opinión pública en su defecto. Creo que la producción cultural es la que mayormente toca estos tópicos para mostrar una sociedad desigual y en crisis, a su vez que las investigaciones sociales, antropológicas, históricas, sicológicas, etc. tambien lo hacen para proyectar una ruptura que tiene siglos y que no muestra visos de mejoría porque al parecer muchos y muchas se encuentran a la defensiva o siguen creyendo que algunas cosas son exclusivas de ciertos grupos sociales. Una blanca dirigiendo una película que hable del ande y su gente molesta a ciertos, dicen que hay racismo porque muestra con sesgo sus tradiciones o costumbres, sus defensores dicen que es una película y su condición le da facultad de re-crear situaciones ya que se mueven dentro del mundo de la imaginación. Para ver blancos hablando sobre el Ande existe National Geographic, Discovery Channel y demás, que hablan más objetivamente sobre las costumbres de muchas regiones del planeta. Es válido hablar sobre racismo y discriminación, lo es, pero hagámoslo no sólamente cuando vemos a alguien cargar un premio o cuando se hace conocida por re-crear personas que muchas veces nosotros no queremos ver por algo simple: porque-no-te-importa-la-vida-en-el-Ande. Convesar acerca de lo cotidiano y las desigualdades que vemos todos los días no sucede a cada rato, en ocasiones especiales nomás, porque al parecer unos se ven puros y otros no ¿es tan dificil encontrarnos diferentes y pertenecer a un mismo espacio? ¿es dificil respetarse en la diferencia? ¿sirve esta experiencia como un ejercicio de tolerancia? Yo sé a qué le ha sido útil tanta discusión: a que ha sido posible ver a muchos hablando sobre el tema, a la libertad de expresión y a la multiplicidad de puntos de vista que se han manifestado acerca de un tema que no pierde vigencia y que por largo tiempo estará sobre el tapete. Es bueno que los ciudadanos (personas no sólo con DNI) conversen sobre esto, ya que las voces públicas y los "autorizados" y "legitimados" no se hacen presentes (los peruanos somos cobrizos, blancos, azules, rojos, verdes; de todos los colores). Ahi veo la diferencia entre político y académico: el político al ser elegido tiene la ventaja de ser escuchado y obedecido, pues representa a muchos sectores; el académico no tiene cobertura mediatica y no fue elegido por nadie para hablar sobre intereses generales ¿de quién procesa mejor el mensaje el ciudadano? La respuesta más facil sería: al académico, porque no cuenta con la desconfianza política ganada por los primeros; pero por razones extrañas las banderas políticas priman ante asuntos importantes.

Bueno, otra manifestación del "cangrejismo nacional" se ve en el poco apoyo que el Estado le brinda a actividades como el deporte: tenemos campeones mundiales sin que el Estado haya invertido en su formación, pero a la hora de los laureles, todos se ponen el saco y la corbata y celebran el triunfo como propio. Después de la celebración, la resaca les indica que habrá problemas para otorgarle los laureles deportivos, ya que hay algunos "inconvenientes" que demorarán el trámite: no la piensen, háganlo y punto; homenajeen a los que se lo merecen, a los que han tenido que poner de la suya para obtener lo que otros celebran. El cangrejismo nacional será un largo cáncer, no en etapa terminal, que seguirá enquistado al interior de nuestra sociedad, veamos las cosas diferentes y a las personas como iguales. Que alegría que hayan sido dos mujeres las que nos han dado importantes triunfos iniciando el año.

martes 17 de febrero de 2009

Primera promesa del año

Prometo y juro solemnemente hacer las cosas con el pensamiento frío y racional que merecen los actos extraordinarios y ordinarios (salvo excepciones extraordinarias y algunas ordinarias que exige la cotidianeidad) a fin de no causar daños colaterales a terceras, cuartas y enésimas personas de mi entorno y fuera de él. Lo juro [1] (no es juramento político, por lo que solicito y exijo su validez y legitimidad)

In this moment I don't remember my acts because my mind is like a cristal, I mean, fragile. Thanks a lot to everyone.

See you.


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[1] Juramento sin biblia bajo la mano.

jueves 5 de febrero de 2009

Rito, San Valentín y El Profesor Jirafales

A ver, está de más decir que San Valentin, Día de los enamorados o cualquier otro nombre que reciba resulta un día ciertamente permisivo en el que las conductas jirafalezcas se vuelven convencionales para dar paso a la formación de un rito que nos rodea, acorrala y a veces desespera: el amor. Cuando el día se acerca las trampas para el consumo empiezan a ser colocadas en la vitrina como en cualquier festividad que paralice a la gran mayoría de gente que siente que tiene que "dar", "otorgar" o "entregar" algo material para alcanzar la aceptación y legitimación de su relación con el otro. De hecho, este acto está muy relacionado al viejo rito del regalo: dar-recibir-devolver.

Cuando pienso en un rito me imagino gente reunida en un espacio determinado celebrando de modo descentralizado algúna ceremonia que denota la elevación de una abstracción en su forma material: la representación del "nosotros-mismos-somos", en un día o días específicos, a través de la reproducción cultural de índole religioso, lúdico, social, etc. Digamos que el rito es el acontecimiento no cotidiano que no espera a un invitado y se celebra de modo descentralizado por una gran cantidad de gente, es un momento que paraliza algunas normas y permite conductas en un espacio de tiempo determinado, por ejemplo, los domingos carnavalezcos limeños donde el globo se legitima por la posible víctima al margen del reclamo emitido, vale decir, que a diferencia de antaño estos carnavales han ido tomando forma transgresiva.

La cuestión del rito no toma forma hasta que el día que hay que rendir "honores" a un santo o cualquier otro tipo de ente religioso-metafisico llega, es decir, cuando llega el día de caminar en procesión junto al Señor de los Milagros y vestirse con algo morado; bueno, no sólo ese día, sino todo el mes de octubre. Y ¿cómo nos representamos en los ritos? En la forma como participamos en los mismos, eso no quiere decir que asumimos un mismo tipo de conducta, sino que resignificamos el hecho como parte de nuestras creencias y valores que hacen de la vida cotidiana una breve porción de lo que reproducimos en un día.

En fin, la intención de todo esto es ver desde otro ángulo al día de San Valentin, verlo como un día en el que ciertos comportamientos se masifican y comparten características muy parecidas: centros comerciales llenos, parejas con globos en forma de corazón, ramos de rosas y demás parafernalia romántica que invade la ciudad gracias al consumismo que nos sigue rodeando en tiempos de crisis. Ahora, busquemos una razón para relacionar el día mencionado con el profesor Jirafales ¿dónde entra el espigado personaje? en el simple hecho de llevar un ramo de rosas en la mano ¿Por qué? porque no es una conducta cotidiana, es una conducta que antaño a podido ahorrar las cuotas de roche, garbo y señorío que hoy existe en aquellos hombres-que-ya-no-existen. Asi dicen las señoras.
La representación del ramo de rosas se materializa en un sólo día, en un rito, en la afirmación de un sentimiento que permite el acercamiento hacia el otro; busca romper con lo cotidiano, y lo hace; rompe con la rutina y se vuelve en un acontencimienito o estrategia planificada en una fecha que se permite el ahorro del roche ¿y por qué? porque no veo todos los días, o al menos una vez al mes en los once restantes del año a cualquier señor, joven o señorito con el ya nombrado ramo en las manos. Lo curioso de esto es que siempre termina siendo el hombre el galante de la fecha, porque siempre se le pregunta ¿a dónde invitarás a tu enamorada? ¿qué le regalarás a tu novia?, por lo que asumo que termina siendo la materialización-en-un-día de la galantería posmachista.

Como es el día en el cual muchas personas manifiestan sus sentimientos abiertamente y sin roches porque conocen que esa condición será vivida en el mundo público por otras personas, lo hacen, se convierte en el acto por excelencia de la legitimidad que rompe con los actos ordinarios de la vida cotidiana. Esto busca una respuesta a la pregunta ¿Por qué existen tiendas de flores, rosas y chocolates? Porque es una manera de ahorrarse el roche de subirse a la combi o taxi, bajarse, caminar y tocar el timbre con ramo de rosa en mano. Para eso se paga, para que ellos te lo lleven en sus bonitos carritos, para ahorrarte el roche. Alguna vez regalé una rosa.

sábado 17 de enero de 2009

Largo tiempo: Tarapoto y el librito del mal

Ahora que me doy cuenta no escribo un post desde el 14 de diciembre del dichoso 2008 y no es porque me haya olvidado de que tengo un blog, sino que recien me ando recuperando de la resaca navideña y añonuevezca; a parte, ando ocupado en un libro que me quita el sueño, no exactamente porque sea bonito o interesante, sino porque es parte de una chambita que ando realizando. Es más, les confieso que hoy abrí este modesto blog despues de 3 semanas.

El librito es sobre metodologia de investigación cualitativa y en un futuro no muy lejando me permitirá trabajar mejor con un tema que vengo desarrollando hace bastante tiempo. La cosa es que este libro es totalmente aburridísimo (fijarse en el "totalmente" y en el superlativo de aburrido; y no es exageración que algunos libros nazcan y crezcan con esa condición) , pero es uno de esos libros que sabes que es aburrido, somnoliento, digerible a medias y que te exige harta concentración para al menos aprenderte unos terminos medio raros, pero convencionales en la investigación; es decir, es de los aburridos que te sirven. Es mas o menos la idea de la medicina antigua para la tos: sabes que la medicina es amarga y te deja un mal sabor, pero que te sanará efectivamente.

Ahora sí, entrando a temas mucho más serios: me he dedicado a escuchar música, leer, ir a mis clases de inglés en el Británico (con su eslogan Baconiano: "El inglés del Británico te da poder"), estuve dos semanas en Tarapoto-Perú (Papillón Papillón que rico vacilón) vacacionando y visitando a mi familia, amigos y demás especímenes que me tocaba visitar.
Tarapoto es una ciudad linda, amigale, calurosa y medio calentona, el amor ahí se vive distinto con su característico mariposeo estomacal y cierta clandestinidad porque la ciudad es chica y hay que hacer maravillas para esconderse de cualquier chofer de moto que te identifica y te saluda con una mano levantada y la otra en el timón, tal ves con un ojo en la pista y el otro dirigido hacia ti. Es una ciudad con hartos mitos y leyendas (como toda la selva), con una plaza de armas que en temporada navideña reúne a papanoeles en mototaxis improvisados como trineos, con renos o venados (no sé) que disimulan jalar la "trimoto" para llevar a cualquier pasajero que con un sol adelanta el rito de año nuevo y da la vuelta a la manzana completa comprendia por la plaza.

Goza de muchas construcciones imaginarias referidas al placer como que las chicas andan en falditas y sin ropa interior, o que es fácil "agarrarse" a una tarapotina; cuando la realidad era otra: recorrí todas las discotecas y me di cuenta que el 95% de las mujeres andan con sus respectivas parejas, el otro 5% con algun amigo; o sea, todos se aseguran, y con más razón en año nuevo. La ciudad te trata bien, en las noches puedes comer con S/.3.00 y llenarte la panza con un juane, tacacho, mollejitas a la parrilla y tu pollo canga; te aseguro que no te mueres de hambre. Sigamos con los "constructos tarapotinos": dicen que tiene la mejor gastronomía de la selva, ni dudarlo, probado y comprobado por el que les escribe; sus "chullachaquis(1)" se están materializando porque la ciudad crece cada vez más y se va perdiendo en su propia selva, aunque al parecer quieren encontrar al demonio este, pues hay hartos reclamos de deforestación. La ciudad tiene en el centro de la plaza de armas un obelisco que nadie sabe qué significa, pero tiene una placa que dice: "En honor a don José de San Martín", lo cual indica que se trataría de la plaza de armas de la Región San Martín y no de la ciudad de Tarapoto. Una señora conocedora de la historia de la plaza de armas me contaba que antes del obelisco habían unas glorietas que adornaban la ciudad, pero al llegar un nuevo alcalde éste las cambio por el monumento mencionado, a su vez, la señora afirmaba la opción sexual del añejo alcalde, y decia: "el obelisco lo construyó el alcalde por maricón, en la punta quería sentarse para consolarse". Así como Chiclayo es la ciudad de la amistad, Tarapoto es "La Ciudad de las Palmeras" tarapotinamente llamada "City Palmery" o en su fusión anglocharapa: "TaraYork".

TaraYork tiene unas cuantas palmeras en su plaza central y en el Parque Suchiche (a 5 cuadras del centro de la ciudad), luego al parecer las palmeras estan escondidas por algún lugar de la ciudad. Lo que sí tiene a montones son estas plantitas denominadas "Ficus", he logrado ver varios arbolitos de estos por toda la ciudad, por lo que propongo cambiarle el eslogan y el posisionamiento al nombre de la ciudad a: "Tarapoto, ciudad de los Ficus" ¿Qué dicen?, cosa que pisamos suelo ¿no?.

En fin, de todas maneras he disfrutado de mi viaje y estoy disfrutando mi jarabe amargo para la ignorancia investigativa. Por cierto, con este libro quisiera ir a la espesura tarapotina para encontrar al chullachaqui y sentarme a conversar con él.


Posdata: Se habrán dado cuenta que esta no es una carta, pero lleva posdata. Ya, antes que me olvide, en Tarapoto encuentras muy buenos amigos y la naturaleza es espectacular; no dejen de ir en sus vacaciones.
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(1)Entiéndase como pequeño demonio que lleva a la gente a los más espeso de la selva para que ésta se pierda y tiene la capacidad de transformarse en cualquier familiar de la persona raptada. Esta transformación representa la estrategia de rapto del Chullachaqui. (¿Qué hago haciendo pie de página aqui?)