La historia de la memoria pone entre paréntesis el pasado "tal como ha sido" y se concentra en las formas en las que fue recordado en épocas posteriores. A partir de esto es posible hacer un ejercicio de deducción y pensar que si no recordamos lo que ha sucedido durante dos décadas, no es posible realizar esa reconciliación que tan merecidamente debe estar presente en todos los peruanos. El recordar y el olvidar siempre tienen lugar en el presente, esa dinámica es el objeto de la historia de la memoria que busca generar un espacio de discusión, debate y encontrar soluciones en la interacción entre el pasado y el presente; y cuando se dice "presente" se refiera a "sociedad", "grupo" o individuo"; puesto que el que recuerda es siempre un sujeto colectivo o individual, tratando de reconstruir hechos del pasado que al mismo tiempo está en estrecha relación con la autoimagen o identidad del sujeto que recuerda y que necesita del pasado como una fuente que da sentido y orienta sus valores.Cuando la memoria se va las sociedades tienden a transitar por un proceso que no permite encontrar un sentido claro al camino que se debe tomar ante situaciones "post violencia", ya que el encuentro entre individuos-ciudadanos se da a partir de la cultura (sentidos, valores compartidos, es decir; intersubjetividad) y los hechos sociales del pasado, pues representan un acervo importante en la interacción social y en el hecho propio de la convivencia. Cuando buscamos recordar momentos relevantes en el pasado, tanto individuales como colectivos, vemos que estos hechos están enmarcados bajo la sombra de algo que se conoció como "violencia política": acciones armadas de Sendero Luminoso (SL) que acudió a la aniquilación y el terror para tomar algo que desean hasta hoy: poder; y acciones de un Estado que entró en paranoia al no reconocer a los miembros de SL lo que produjo la desaparición de muchos ciudadanos inocentes; a su vez que se creó la imagen de un "delincuente terrorista", sin diferenciarlo del terrorista en sí, a cualquier actor social que protestaba ante lo sucedido.
Todo esto viene al caso por una razón que debemos tener en cuenta: olvidar implica repetir. Cuando hacemos memoria acudimos al pasado, a la historia, o mejor, a los hechos históricos relevantes que han marcado una etapa importante en un espacio socio-geográfico, y lo que nos ha marcado como grupo ha sido una violencia injustificada que se trata de olvidar gracias a la desidia y falta de voluntad política. La memoria no se privatiza, la memoria es para todos en general; no busca simpatías políticas ni favores, busca crear una conciencia y el reconocimiento de un pueblo que aún está en orillas distintas; la memoria es del pueblo, de los militares, de los ayacuchanos, huancavelicanos, limeños, miraflorinos, sanmartinenses, loretanos, sudamericanos, europeos, es de todos; pertenece a todos en tanto elemento compartido. Los que queremos recordar pretendemos sumergirnos dentro de la rabia y el dolor general para poder encontrar soluciones a un problema que no es exclusivo de dos bandos, el problema es del ciudadano, del Estado, del político, etc. El problema como la memoria, fue, es y será de todos.
La creación de un Museo de la Memoria nos recordará qué errores hemos cometido, qué errores no queremos cometer nuevamente, nos hará ver la enorme brecha que aún nos sigue dividiendo, nos hará entender que el último peruano de la Puna es igual al último peruano de Asia, que las víctimas de la violencia han sido niños, adultos, mujeres, hombres, ricos y pobres. Los museos sirven para eso, para preservar el conocimiento, erróneo o acertado, que hemos adquirido o perdido; para preservar el recuerdo de una etapa que se debe corregir, para hacernos saber que la convivencia va más alla de la aplicación de proyectos sociales que es una de las labores fundamentales del Estado. Vivimos de la memoria, vivimos de la historia, vivimos de la cultura; no sólo vivimos de un pan en la boca. La memoria nos ha de juzgar de aqui a equis años si hemos cumplido bien la labor de identificarnos en la diversidad, nos ha de llamar la atención si aún cometemos los mismos errores, y si así pasa, quiere decir que aquella memoria tan deseada no habrá servido de mucho porque no hemos aprendido nada.
Para terminar, esta obra de Dalí dice mucho sobre la memoria.
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