domingo 8 de marzo de 2009

A propósito de la memoria

La historia de la memoria pone entre paréntesis el pasado "tal como ha sido" y se concentra en las formas en las que fue recordado en épocas posteriores. A partir de esto es posible hacer un ejercicio de deducción y pensar que si no recordamos lo que ha sucedido durante dos décadas, no es posible realizar esa reconciliación que tan merecidamente debe estar presente en todos los peruanos. El recordar y el olvidar siempre tienen lugar en el presente, esa dinámica es el objeto de la historia de la memoria que busca generar un espacio de discusión, debate y encontrar soluciones en la interacción entre el pasado y el presente; y cuando se dice "presente" se refiera a "sociedad", "grupo" o individuo"; puesto que el que recuerda es siempre un sujeto colectivo o individual, tratando de reconstruir hechos del pasado que al mismo tiempo está en estrecha relación con la autoimagen o identidad del sujeto que recuerda y que necesita del pasado como una fuente que da sentido y orienta sus valores.

Cuando la memoria se va
las sociedades tienden a transitar por un proceso que no permite encontrar un sentido claro al camino que se debe tomar ante situaciones "post violencia", ya que el encuentro entre individuos-ciudadanos se da a partir de la cultura (sentidos, valores compartidos, es decir; intersubjetividad) y los hechos sociales del pasado, pues representan un acervo importante en la interacción social y en el hecho propio de la convivencia. Cuando buscamos recordar momentos relevantes en el pasado, tanto individuales como colectivos, vemos que estos hechos están enmarcados bajo la sombra de algo que se conoció como "violencia política": acciones armadas de Sendero Luminoso (SL) que acudió a la aniquilación y el terror para tomar algo que desean hasta hoy: poder; y acciones de un Estado que entró en paranoia al no reconocer a los miembros de SL lo que produjo la desaparición de muchos ciudadanos inocentes; a su vez que se creó la imagen de un "delincuente terrorista", sin diferenciarlo del terrorista en sí, a cualquier actor social que protestaba ante lo sucedido.

Todo esto viene al caso por una razón que debemos tener en cuenta: olvidar implica repetir. Cuando hacemos memoria acudimos al pasado, a la historia, o mejor, a los hechos históricos relevantes que han marcado una etapa importante en un espacio socio-geográfico, y lo que nos ha marcado como grupo ha sido una violencia injustificada que se trata de olvidar gracias a la desidia y falta de voluntad política. La memoria no se privatiza, la memoria es para todos en general; no busca simpatías políticas ni favores, busca crear una conciencia y el reconocimiento de un pueblo que aún está en orillas distintas; la memoria es del pueblo, de los militares, de los ayacuchanos, huancavelicanos, limeños, miraflorinos, sanmartinenses, loretanos, sudamericanos, europeos, es de todos; pertenece a todos en tanto elemento compartido. Los que queremos recordar pretendemos sumergirnos dentro de la rabia y el dolor general para poder encontrar soluciones a un problema que no es exclusivo de dos bandos, el problema es del ciudadano, del Estado, del político, etc. El problema como la memoria, fue, es y será de todos.

La creación de un Museo de la Memoria nos recordará qué errores hemos cometido, qué errores no queremos cometer nuevamente, nos hará ver la enorme brecha que aún nos sigue dividiendo, nos hará entender que el último peruano de la Puna es igual al último peruano de Asia, que las víctimas de la violencia han sido niños, adultos, mujeres, hombres, ricos y pobres. Los museos sirven para eso, para preservar el conocimiento, erróneo o acertado, que hemos adquirido o perdido; para preservar el recuerdo de una etapa que se debe corregir, para hacernos saber que la convivencia va más alla de la aplicación de proyectos sociales que es una de las labores fundamentales del Estado. Vivimos de la memoria, vivimos de la historia, vivimos de la cultura; no sólo vivimos de un pan en la boca. La memoria nos ha de juzgar de aqui a equis años si hemos cumplido bien la labor de identificarnos en la diversidad, nos ha de llamar la atención si aún cometemos los mismos errores, y si así pasa, quiere decir que aquella memoria tan deseada no habrá servido de mucho porque no hemos aprendido nada.

Para terminar, esta obra de Dalí dice mucho sobre la memoria.

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Recomendado: Yo sí quiero recordar. En: http://yosiquierorecordar.wordpress.com/

lunes 2 de marzo de 2009

Algo sobre el "Cangrejismo nacional"

Esa analogía medio rara con los cangrejos que nos hacen a los peruanos por no saber reconocer el triunfo de otro peruano resulta una maldición que tiene la forma de un mandato implícito que se manifiesta cuando los exitosos traen osos, meten goles, sacan discos, golpean para ser campeones mundiales, entra otras cosas. Trae a mi memoria esta analogía porque hace muchos años, mientras cursaba la secundaria, un profesor comentada la anectoda de los cangrejos en un balde: "los chinos se ayudaban mutuamente para salir, los peruanos jalaban de las patas a otros porque querían salir primero" ¿Eso es posible? me pregunté, con una inocencia que extraño (parafraseando a Rousseau) por momentos, pero que creo que ha sido necesaria perderla, no para desconfiar totalmente de otros, sino para ver desde afuera un asunto que no nos permite encontrarnos como distintos e iguales en la diversidad.

¿Por qué digo esto? Simple. Desde hace un par de semanas vengo leyendo algunos blogs que hablan sobre el Oso de Oro y La Teta Asustada, frases de sus detractores y de los que la apoyan. Ambos tienen un elemento común: no la vieron. Entoces ¿es posible defender o atacar? Más directamente: estaban razonando fuera del recipiente. De algo ha servido tanta discusión ya que la excusa tácita ha sido hablar sobre racismo y discriminación, tema no muy recurrente en la vida cotidiana, política u opinión pública en su defecto. Creo que la producción cultural es la que mayormente toca estos tópicos para mostrar una sociedad desigual y en crisis, a su vez que las investigaciones sociales, antropológicas, históricas, sicológicas, etc. tambien lo hacen para proyectar una ruptura que tiene siglos y que no muestra visos de mejoría porque al parecer muchos y muchas se encuentran a la defensiva o siguen creyendo que algunas cosas son exclusivas de ciertos grupos sociales. Una blanca dirigiendo una película que hable del ande y su gente molesta a ciertos, dicen que hay racismo porque muestra con sesgo sus tradiciones o costumbres, sus defensores dicen que es una película y su condición le da facultad de re-crear situaciones ya que se mueven dentro del mundo de la imaginación. Para ver blancos hablando sobre el Ande existe National Geographic, Discovery Channel y demás, que hablan más objetivamente sobre las costumbres de muchas regiones del planeta. Es válido hablar sobre racismo y discriminación, lo es, pero hagámoslo no sólamente cuando vemos a alguien cargar un premio o cuando se hace conocida por re-crear personas que muchas veces nosotros no queremos ver por algo simple: porque-no-te-importa-la-vida-en-el-Ande. Convesar acerca de lo cotidiano y las desigualdades que vemos todos los días no sucede a cada rato, en ocasiones especiales nomás, porque al parecer unos se ven puros y otros no ¿es tan dificil encontrarnos diferentes y pertenecer a un mismo espacio? ¿es dificil respetarse en la diferencia? ¿sirve esta experiencia como un ejercicio de tolerancia? Yo sé a qué le ha sido útil tanta discusión: a que ha sido posible ver a muchos hablando sobre el tema, a la libertad de expresión y a la multiplicidad de puntos de vista que se han manifestado acerca de un tema que no pierde vigencia y que por largo tiempo estará sobre el tapete. Es bueno que los ciudadanos (personas no sólo con DNI) conversen sobre esto, ya que las voces públicas y los "autorizados" y "legitimados" no se hacen presentes (los peruanos somos cobrizos, blancos, azules, rojos, verdes; de todos los colores). Ahi veo la diferencia entre político y académico: el político al ser elegido tiene la ventaja de ser escuchado y obedecido, pues representa a muchos sectores; el académico no tiene cobertura mediatica y no fue elegido por nadie para hablar sobre intereses generales ¿de quién procesa mejor el mensaje el ciudadano? La respuesta más facil sería: al académico, porque no cuenta con la desconfianza política ganada por los primeros; pero por razones extrañas las banderas políticas priman ante asuntos importantes.

Bueno, otra manifestación del "cangrejismo nacional" se ve en el poco apoyo que el Estado le brinda a actividades como el deporte: tenemos campeones mundiales sin que el Estado haya invertido en su formación, pero a la hora de los laureles, todos se ponen el saco y la corbata y celebran el triunfo como propio. Después de la celebración, la resaca les indica que habrá problemas para otorgarle los laureles deportivos, ya que hay algunos "inconvenientes" que demorarán el trámite: no la piensen, háganlo y punto; homenajeen a los que se lo merecen, a los que han tenido que poner de la suya para obtener lo que otros celebran. El cangrejismo nacional será un largo cáncer, no en etapa terminal, que seguirá enquistado al interior de nuestra sociedad, veamos las cosas diferentes y a las personas como iguales. Que alegría que hayan sido dos mujeres las que nos han dado importantes triunfos iniciando el año.