
Estoy seguro de que a todos nosotros nos ha pasado un descuido, haber cometido una falta, pasado la luz verde al punto de ser casi arrollados por nuestros maestros taxistas, acelerar al ver la luz ambar, hacer higado al ver los noticieros o imaginarse a cualquiera con la cara pintada y una bola roja como nariz (pobres payasos, no tienen la culpa), etc. El tema es que ante estas situaciones (de mayor y de menor calibre) hay reacciones diversas, pero en su gran mayoría el convencionalismo de reaccionar mal impera sobre las calles, es decir, acudir al recuerdo familiar, atribuirle males patológicos o desórdenes de conducta o personalidad andan flotando por nuestras cabezas listas para salir ante las situaciones mencionadas.
Recuerdo una vez en San Marcos caminaba hacia una cafetería y me di con la sorpresa que la facultad de Derecho había sido tomada por sus alumnos (desconozco las razones), por lo que ni las oficinas administrativas trabajaban. En ese momento, un señor se me acerca y me pregunta ¿Sabes por que ha sido tomada la facultad? Le dije: no, preguntele a los muchachos que están en puerta. Me dijo: ya lo hice, me dijeron que porque el decano es un imbecil y huevón. Había pensado que no era una razón de peso, tampoco mostraban un documento que indique incapacidad psicológica, era lo más lógico ¿no?
Bueno, creo que estos temas pasan por algunos hechos que sobresalen en nuestas conductas cotidianas. En primer lugar, la poca disposición al diálogo que existe ante este tipo de situaciones, por ejemplo, venia en un taxi que fue invadido por otro al punto de casi ocasionar un choque, de ventana en ventana ambos taxistas acudían a sus propios imaginarios: eres un imbecil, huevón de m..., ctm, idiota, ciego hdp, etc. No tan tranquilamente ambos podían haberse bajo del taxi, pararse en la vereda y poder solucionar el problema, pero al parecer nadie quería ser culpable ni inocente. El taxista invasor dijo: ¡estás en la cancha comparito, aprende a manejar pe!, traducción: el más pendejo sobrevive en esta selva de cemento, o te adaptas o desapareces. Metí mi cuchara en la discusión y le dije al "taxista invasor" que por favor manejara de manera correcta y que no se trata de sacarle provecho a la pista en desafavor del otro, para lo que la señora que iba como su pasajera me levantó su muy ornamentado dedo medio. Oralidad y simbolismo en un par de minutos.
Otro ejemplo que podría ayudar en esta breve radiografía en contraposición de la poca disposición al diálogo es la oportunidad de dialogar y opinar que se nos brinda, vale decir, nos dan un micrófono y no sabemos que decir, nos abren la línea telefónica y de muchas bocas emergen lo más florido del lenguaje. Muchos y muchas exigen mayor participación y opinión para que su voz se haga escuchar respecto a cualquier tema, pero cuando hay la oportunidad ésta se ve desperdiciada. Por ejemplo, tengo la seguridad de que el ahora más famoso Ángel Ganoza piensa que lo más democrático y comercial es abrir las líneas telefónicas de su programa para que el público (porque para la TV es público, no ciudadanía) opine, pero por programa el señor este recibe un improperio contra su persona (pelao cabeza de p..., es un huev..., etc), me pregunto ¿qué esta pasando con la gente que tiene la oportunidad de opinar y no lo hace de manera correcta? Una cosa es tener la libertad de decir lo que uno quiera y otra es la responsabilidad con la que uno emite esa opinión, al parecer la "opinión pública" no la construimos todos.
Bueno, hay peores reacciones en otras situaciones, pero la idea era mostrar lo contradictorio que hay entre la falta de disposición para el diálogo y el desperdicio de oportunidades de participación con responsabilidad. Aquí una breve lista de los adjetivos que nos mandamos antes estas situaciones:
1. No seas Huevón.
2. No seas imbecil.
3. No seas payaso.
4. No seas idiota.
5. No seas chistoso.
6. Calla conchetumare.
7. No seas mariquita.
8. Vete a la m...
9. Calla pendejo.
10. Aprende a manejar oe bruto.
11. Por chistoso...
12. Fijate en la luz oe ciego de m...
13. Apaga tu alarma oe sordo...
14. Todos los políticos son corruptos.
15. Un huevón de corbata italiana y que hable inglés.
16. Etc.