La democracia se ha convertido en una cuestión virtual, no basta con el face to face para armar un debate. Anterior a la cuestión virtual existía el debate por correspondencia, así, la discusión se virtualizó y trascendió a un ámbito más participativo en el que la ciudadanía encuentra un espacio en el que la opinión detrás de la identidad importa, pero termina siendo una opinión a escondidas, esa es la parte contradictoria de la democracia electrónica, opinión sin el face to face. Sin generalizar, buena parte de las opiniones políticas se desarrollan desde la adopción de una identidad o de un antifaz que, independientemente del valor o sentido de la opinión, expresan ideas contrarias o a favor de algo.Actualmente, los espacios públicos han ido cediendo ante la desproporción de Internet y sus utilidades, asimismo, este medio ha ido reconfigurando la antigua visión de asociación en espacios físicos para interactuar ahora en comunidades virtuales que buscan compartir información de acuerdo al carácter de éstas. Se ha hablado de la muerte del blog y la aparición del twitter como reemplazante por excelencia, pero hemos visto como el rumor político logra revivir a ese breve espacio que ha reconfigurado la opinión pública. Los blogs siguen causando esa creación de espacios públicos virtuales, espacios en los cuales un sector de la juventud vuelca su pensamiento e imaginación, plasma su crítica y se organiza fuera de otros espacios en los cuales parece no encontrar una representación legítima. Esta es una motivación de la virtualización del espacio público, la falta de juventud militante en los partidos políticos ha creado una juventud pegada al computador y su interacción política desde el mismo.
La ciudadanía se ejerce con derechos y deberes sin importar el soporte en el que se encuentre, busca generar espacios de encuentro y la formación de colectivos basados en intereses determinados, la democracia electrónica basa esa participación en los soportes informáticos, en el cruce de información proveniente de cualquier aparato electrónico. El twitteo desde el celular o la respuesta al comment representa una participación que debería ser mostrada con identidad incluida, puesto que (como se ha mencionado líneas arriba) viene con un anónimo que se puede interpretar como un despiste del lector/escritor o simplemente que no quiere dar a conocer quién es. ¿Existe ciudadanía a escondidas? ¿Cuánta democracia se proyecta en ocultar la identidad cuando se desarrolla una opinión política? Si bien la democracia funciona sobre la base de la libre expresión ¿Por qué adoptar o no adoptar una identidad definida? ¿Es problema de representación o espacio público?
El rol asumido en la red depende de la subjetividad de cada usuario, se proyecta asimismo sobre una imagen que se crea, sobre una idea, sobre un personaje, se personifica para interactuar. No es malo, solo que la ciudadanía consta de un nombre y apellido oficial inscrito en la institución correspondiente. Esto no reduce la idea de identidad a un documento, sino más bien abre la posibilidad a una discusión más amplia entre ciudadanos que se reconocen en su participación y actividad cotidiana, en el face to face, comment to comment o twitt to twitt. Concluyendo con esta idea: los roles sociales, juegos de identidad, participación, ciudadanía, política y nuevos medios se entrelazan generando nuevos espacios de asociación en el que se configuran nuevas formas de estrategias políticas, y eso ya fue demostrado.



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