lunes 2 de marzo de 2009

Algo sobre el "Cangrejismo nacional"

Esa analogía medio rara con los cangrejos que nos hacen a los peruanos por no saber reconocer el triunfo de otro peruano resulta una maldición que tiene la forma de un mandato implícito que se manifiesta cuando los exitosos traen osos, meten goles, sacan discos, golpean para ser campeones mundiales, entra otras cosas. Trae a mi memoria esta analogía porque hace muchos años, mientras cursaba la secundaria, un profesor comentada la anectoda de los cangrejos en un balde: "los chinos se ayudaban mutuamente para salir, los peruanos jalaban de las patas a otros porque querían salir primero" ¿Eso es posible? me pregunté, con una inocencia que extraño (parafraseando a Rousseau) por momentos, pero que creo que ha sido necesaria perderla, no para desconfiar totalmente de otros, sino para ver desde afuera un asunto que no nos permite encontrarnos como distintos e iguales en la diversidad.

¿Por qué digo esto? Simple. Desde hace un par de semanas vengo leyendo algunos blogs que hablan sobre el Oso de Oro y La Teta Asustada, frases de sus detractores y de los que la apoyan. Ambos tienen un elemento común: no la vieron. Entoces ¿es posible defender o atacar? Más directamente: estaban razonando fuera del recipiente. De algo ha servido tanta discusión ya que la excusa tácita ha sido hablar sobre racismo y discriminación, tema no muy recurrente en la vida cotidiana, política u opinión pública en su defecto. Creo que la producción cultural es la que mayormente toca estos tópicos para mostrar una sociedad desigual y en crisis, a su vez que las investigaciones sociales, antropológicas, históricas, sicológicas, etc. tambien lo hacen para proyectar una ruptura que tiene siglos y que no muestra visos de mejoría porque al parecer muchos y muchas se encuentran a la defensiva o siguen creyendo que algunas cosas son exclusivas de ciertos grupos sociales. Una blanca dirigiendo una película que hable del ande y su gente molesta a ciertos, dicen que hay racismo porque muestra con sesgo sus tradiciones o costumbres, sus defensores dicen que es una película y su condición le da facultad de re-crear situaciones ya que se mueven dentro del mundo de la imaginación. Para ver blancos hablando sobre el Ande existe National Geographic, Discovery Channel y demás, que hablan más objetivamente sobre las costumbres de muchas regiones del planeta. Es válido hablar sobre racismo y discriminación, lo es, pero hagámoslo no sólamente cuando vemos a alguien cargar un premio o cuando se hace conocida por re-crear personas que muchas veces nosotros no queremos ver por algo simple: porque-no-te-importa-la-vida-en-el-Ande. Convesar acerca de lo cotidiano y las desigualdades que vemos todos los días no sucede a cada rato, en ocasiones especiales nomás, porque al parecer unos se ven puros y otros no ¿es tan dificil encontrarnos diferentes y pertenecer a un mismo espacio? ¿es dificil respetarse en la diferencia? ¿sirve esta experiencia como un ejercicio de tolerancia? Yo sé a qué le ha sido útil tanta discusión: a que ha sido posible ver a muchos hablando sobre el tema, a la libertad de expresión y a la multiplicidad de puntos de vista que se han manifestado acerca de un tema que no pierde vigencia y que por largo tiempo estará sobre el tapete. Es bueno que los ciudadanos (personas no sólo con DNI) conversen sobre esto, ya que las voces públicas y los "autorizados" y "legitimados" no se hacen presentes (los peruanos somos cobrizos, blancos, azules, rojos, verdes; de todos los colores). Ahi veo la diferencia entre político y académico: el político al ser elegido tiene la ventaja de ser escuchado y obedecido, pues representa a muchos sectores; el académico no tiene cobertura mediatica y no fue elegido por nadie para hablar sobre intereses generales ¿de quién procesa mejor el mensaje el ciudadano? La respuesta más facil sería: al académico, porque no cuenta con la desconfianza política ganada por los primeros; pero por razones extrañas las banderas políticas priman ante asuntos importantes.

Bueno, otra manifestación del "cangrejismo nacional" se ve en el poco apoyo que el Estado le brinda a actividades como el deporte: tenemos campeones mundiales sin que el Estado haya invertido en su formación, pero a la hora de los laureles, todos se ponen el saco y la corbata y celebran el triunfo como propio. Después de la celebración, la resaca les indica que habrá problemas para otorgarle los laureles deportivos, ya que hay algunos "inconvenientes" que demorarán el trámite: no la piensen, háganlo y punto; homenajeen a los que se lo merecen, a los que han tenido que poner de la suya para obtener lo que otros celebran. El cangrejismo nacional será un largo cáncer, no en etapa terminal, que seguirá enquistado al interior de nuestra sociedad, veamos las cosas diferentes y a las personas como iguales. Que alegría que hayan sido dos mujeres las que nos han dado importantes triunfos iniciando el año.