martes 30 de septiembre de 2008

Seamos conscientes

Una de las frases que más me llama la atención (y por la cual he cambiado de nombre a este humilde blog) de esta heterogénea sociedad es la alución a la consciencia que a veces perdemos en determinadas situaciones forzadas por elementos de necesidad. Estas necesidades se enmarcan en espacios en los cuales la incertidumbre respecto a la política, cultura y economía invaden sujetos en su relación cercana con los objetos y/o medios, vale decir, con alguna cantidad de dinero en la mayoría de los casos; y con alguna resolución de conflicto que se presenta por algún problema de comunicación.

Por el "sé consciente" atravieza la concepción del espejo social, pretende decir que no hagas lo que no quieres que te hagan, puesto que te lo pide el otro, osea tu semejante; el que siempre se cruza contigo por la calle, pero el tema no simplemente queda ahi, sino mas bien implica una de las tantas expresiones de sociedades jerárquicas y desiguales. Es complementaria a la idea de Roberto Da Matta respecto al "¿ Você sabe com quem está falando?", donde el ganador es el sujeto mejor posicionado socialmente, o al menos, eso pretende expresar; en cambio, en el "se consciente" el emisor de este juicio tiene todas las de perder o en algunos casos ganar, de ahí que la frase implica no sólo colocarse debajo del poder, sino también ejercerla para imponer tu victoria frente a un reclamo.

Ordenando un poco la cuestión empezaré a proponer algunos elementos del "sé consciente" flotante y subjetivado que le aflora a muchos peruanos cuando la necesidad de ganar o empatar se convierte en el hecho mismo; en su defecto, el perder se convierte en la eliminación de tu propia "consciencia", es decir, de tu consideración.

1. En política: El zoon politikon no es una condición sui generis en ninguna sociedad, por más apolitización existente en países con índices de ciudadanía que rozan con las precarias condiciones de vida existente, lo que a primera vista podría significar un facil manejo político de ciertos grupos sociales que para un sistema democrático electivo representan meras cifras cuantitativas. Ahora, el "sé consciente" no proviene de parte de la autoridad que posee el ejercicio del poder, sino de sus anónimos electores persuadidos y/o convencidos de una futura buena gestión pública que el elegido debe(ría) cumplir; tal es el caso del Poder Legislativo que mantiene (a veces pensamos que hasta hereda y legitima esa herencia) bajos niveles de aceptación e institucionalización respecto de la manera como algunos (o muchos) de sus miembros proceden en situaciones determinadas. Por ejemplo, las denuncias en muchas comisiones sobre delitos de falsificación genérica, ética, economía, etc. muestran que lo "electoral cuantitativo" es parte importante para desligarse de las necesidades de los representados, en ese sentido; los Canchaya, Sucari, Anaya, Menchola y otros más juegan un papel importante para seguir creyendo que las desigualdades y jerarquías aún se mantendrán por un "largo tiempo mientras los peruanos son oprimidos" por acciones que generan respuestas desde lo más bajo de la jerarquía social: sean conscientes.

Bajo esta misma óptica, el "sé consciente" tambien atraviesa la línea de la ética, buscando una justificación para juzgar sin efectos y éxito actitudes como "no me da la gana de mostrar mis gastos operativos", por lo que se podría confirmar el alejamiento y la falta de transparencia de muchos congresistas respecto de los que deberíamos ser los fiscalizadores por exelencia: los electores. El poder visto desde abajo exige "consciencia" y transparencia, y no la negación del deber y el acceso a la información en las entidades públicas. Un nuevo "sean conscientes" y digan cuánto gastan, pues.

2. En la cultura: Aquí hay que tenerla un poco clara, quiero enfocarlo desde el punto de vista de la intersubjetividad, es decir, en el imaginario compartido a través de los simbólico, significativo e interactivo en la vida cotidiana. El "sé consciente" se proyecta con bastante fluidez y "naturalidad" porque las convenciones sociales (como el lenguaje) a veces permiten que los conflictos se generen por una mala comunicación, esto en el sentido de que no existe un acuerdo sobre el beneficio de ambos o varios sujetos; de ahi que el "perdedor ocasional" exija justicia ante esa situación. Uno de los ejemplos más cotidianos que se puede plasmar es el de la ruta de combi y su tarifario muchas veces indescifrable, donde, el cobro excesivo del pasaje es justificado por el alza del combustible o por mera especulación. La discusión se centra generalmente entre el usuario/pasajero y el cobrador en un par de situaciones determinadas: 1) cuando el cobrador exige el pago completo de un pasaje y le es negado por el pasajero, pues éste considera muy elevado el costo; a lo que el primero le exige ser consciente porque la situación amerita el aumento, y 2) cuando el pasajero exige ser consciente al cobrador, puesto que él no es el culpable de la situación en ese momento. En ambos casos no hay un consenso y el cese del conflicto debe provenir de uno de los dos, ya que posterior a esa situación se emiten frases como: "por culpa de ustedes el Perú está como está, piensan que esto es su chacra. Sean conscientes y no abusivos". Al margen del "sé consciente" socialmente plasmado, hay una visión ciertamente inconsciente sobre lo gamonalista con que se manejan las cosas actualmente.

3. En la economía: Aqui la relación Estado-sujeto se vuelve conflictiva-en-sí-misma y confusa por una razón que considero importante, y es que cedemos al Estado la labor de controlar los precios de los productos de primera necesidad. En casos como los que se presentan en estos momentos, la economía de la mano invisible ha mostrado sus dedos y uñas a través de una crisis provocada por el problema inmobiliario (subprime) y el endeudamiento a través de los préstamos. Bernardo Kliksberg considera que la falta del manejo ético en la economía es un aspecto cultural que ha permitido la madurez de esta crisis y ha provocado preocupación a nivel mundial.
Ahora, el "sé consciente" aparece en épocas de escasez cuando sectores de la población ven limitados sus recursos y posibilidades de consumo exigiendo al Estado intervenir en la estabilización de los precios para evitar cualquier tipo de crisis, no sólo económica, sino también social. Esta exigencia social configura nuevamente una desigualdad latente, puesto que el "sé consciente" proveniente de mayorías excluidas del consumo comercial comparan su situación ante los que están mejores ubicados en una escala en la cual no terminan siendo los más afectados.

Los tres aspectos mencionados tratan de mostrar como esta frase configura un sistema desigual en las relaciones sociales, económicas y políticas, al mismo tiempo que se presenta como un problema ya que es emitida por personas que se ubican en cualquier escala social en un ámbito y situación determinado. Al igual que el "¿ Você sabe com quem está falando?", el "sé consciente" debería ser tomado como una pista que nos ayude a explorar con mayor profundidad lo complejo de las jerarquías y los niveles de exclusión que alcanza nuestra sociedad respecto a las miradas que tenemos sobre el otro y sobre nuestras instituciones.