Son pocas las cosas o acontecimientos por las cuales, nosotros, los peruanos nos sentimos orgullosos de serlo, es decir, pocos los personajes bandera y productos culturales los que nos representan bien a fuera de nuestras fronteras. Ejemplos: artistas, uno que otro pelotero que te infla el pecho cuando mete un golazo de 20 metros, intelectuales, poetas, cientificos y nuestr
a muy ponderada gastronomía.
a muy ponderada gastronomía.El roche con Chile es que su Ministerio de Agricultura ha copiado el slogan de nuestro Ministerio de Turismo: "mucho gusto"; lo cual genera suspicacias por no ser la primera vez que pretenden generar marcas originales e identitarias como suyas. Más allá de las broncas que existen entre uno y otro país por estos temas, considero que aquí lo que está en juego es el trasfondo que esconde el slogan porque no simplemente se trata del posicionamiento de la marca, sino tambien de la cultura que cada país proyecta fuera de sus propias fronteras.
"Perú, mucho gusto" representa la fusión gastronómica de distintas tendencias culturales que han marcado la historia de sus tierras, representa la inmigración, la inter y multiculturalidad, una simbología que sólo por estos lares se le esta otorgando a la comida, y también representa un espacio a la formación de la identidad que los peruanos nos estamos dibujando a través de la comprensión y entendimiento de que somos diversos, pero con metas comunes.
El mucho gusto peruano es cultural, representa la potencialidad turística y placentera que esconde un plato de comida, es el hedoné cholo que tanto hemos ansiado. Ha dejado años luz a la aburrida comida ascética de algunas países de por acá; sino pregúntenle a los chilenos que llegan a Tacna para empacharse con un pollo a la brasa. Es risible que se pretenda copiar una marca que esconde mucho más que agricultura y productos frescos, no son simplemente estadísticas de cuántas toneladas de tomate hemos cosechado el año anterior o de cuántas toneladas de papa hemos comida el año pasado, tampoco es eso; es entender que existen cientos de años y millones de peruanos que han ido, poco a poco, conjugando condimentos y guisos, caldos y sudados y demás ingredientes para lograr lo que tenemos ahora: una gastronomía con riqueza y reconocimiento mundial.
Bueno mis estimados amigos chilenos, sino tienen ingenio para estos menesteres, preparen lo que tengan que preparar; suficiente tenemos ya con el pisco, el suspiro a la limeña y la papa; lo que sí nos alegraria es que declaren a Laura Bozzo y compañía como productos chilenos. Con bling bling en pecho y papa en mano, al menos Alan García hace saber que la papa es nuestra. Ha sido un gusto.




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