Lima se encuentra en una refacción-parche de su apariencia. Los cosmetólogos llaman a esto cambio de look: ampliación de avenidas, señalización, pintado de pistas y demás maquilladas a nuestra ciudad. Lo bueno de esto es que nos servirá a futuro para poder transitar más tranquilamente por las vías que están siendo sometidas a este forzoso maquillaje. Lo malo es que se está trabajando simultáneamente, lo cual genera un caos vehicular que rompe la lógica del cambio de look, es decir, se crea una entropía de la estética.
Existen espacios públicos en esta ciudad en los que el arte y la política se entremezclan para crear conciencia sobre nosotros mismos y la situación en la que vivimos; generar un espacio en el cual nuestra propia memoria juegue con el simbolismo del yo y del nosotros, que nos permita vernos como una sociedad diferente con proyectos de tolerancia y unificación; desde abajo hasta arriba y viceversa.
Aquí la cuestión de esta cosmetología es la forma como las autoridades reaccionan frente a situaciones que pueden tener tonos de justificación: se acercan dos cumbres y hay que poner bonita la casa para recibir a los invitados. Pero algunos de estos invitados no son los vecinos de la esquina, sino personajes con mayor relevancia que buscan afianzar relaciones diplomáticas, comerciales y de cooperación con nuestra país. La reacción de nuestras autoridades se basa, en esta etapa de su planificación, en transformar nuestras alicaídas avenidas en espacios más transitables.
Estos cambios han generado incomodidad en mucha gente por el caos que implica romper el orden no estético de espacios que no han sido considerados muy seguros por la informalidad del transporte público y por la falta de señalización. Generalmente, las zonas que se están maquillando son las que tienen conexión directa con el aeropuerto, vale decir, avenidas importantes con alta afluencia de tránsito vehicular. Ahora, habrá que preguntarse ¿Qué pasa con la estética y cosmetología por dónde no circularán los asistentes a las cumbres? ¿Por qué no planificar el reordenamiento de otras avenidas?
Sería bueno que la labor de la Municipalidad de Lima y del Estado también se plasme en zonas más populares en los que el acceso y el tránsito se encuentran limitadas por las condiciones de sus avenidas, reordenar el tránsito e invertir en mejorar la calidad de vida de muchos ciudadanos (sin recurrir a la cultura del “fierro y el cemento”) sin pensar que tienen sobre los hombros reuniones internacionales.
El orden simbólico que implica crear nuevos espacios públicos a través la construcción de mejores vías es un avance significativo porque afianza una conciencia sobre el “nosotros” y sobre la comunidad, es decir, logra canalizar una mejor concepción sobre los derechos ciudadanos, al mismo tiempo que busca fortalecer nuestros deberes respecto al cuidado de estos espacios, ya que indica los niveles de identidad y respeto que tenemos hacia el otro.
Como consecuencia de esta formación de conciencia sobre los derechos y deberes a partir de un espacio público, se puede afirmar que la tolerancia y los valores democráticos serían buenos productos para fortalecer una sociedad más inclusiva y menos maquillada. Hagamos de esta ciudad un espacio más estético desde el hecho de convivir con condiciones iguales, donde todos contemos con avenidas más accesibles y seguras, donde no sea necesario poner bajo la alfombra la suciedad de la casa.
1 raja nomas!:
Buena y pertinente tu reflexión.La cultura cortopacista e inmediatista de nuestros políticos está expresada en estos "mantenimientos de avenidas".
Es lamentabe comprobar que sí hay plata para solucionar este tipo de problemas pero efectivamente sólo se póne la casa bonita para los invitados: Se esconde la mugre debajo de los muebles.
No hay un política detrás de estos cambios, es una cuestión de inmediates que además efecta a los ciudadanos que ya no tenemos por donde transitar. Ojala que las acciones cortoplacistas no se expresen dentro de poco en los nuevos baches y problemas dados por una mala "refacción". Ya nos pasó con los colegios de Fujimori y nos sigue ocurriendo en cada coyuntura preelectoral.
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