De lunes a viernes me levanto a las 6:00 am. Amanezco trágicamente con noticias que a veces parecen repetidas; en fin, igual las veo. Luego me trago todos los comerciales baratos que emiten a esas horas, desde "el monstruo de computación de IDAT" hasta "potencializa tu cerebro" de un instituto técnico de enfermería.
Entre el monstruo y la potencialización del cerebro hay una revalorización de la carreras técnicas que van dirigidas a un sector determinado, tanto por un tema del acceso a la educación pública como a la privada profesional. Luego haciendo zapping encuentro al héroe de la unión, o sea, "al chancha" de Cristal juntando plata para alegrar al grupo; posteriormente veo sombrillas clavándose mientras se menean caderas tanto abultadas como muy bien dibujadas.
Luego a tomar el micro, lo cual me hace cada días un ser más urbano. El estruendo de la bocinas inicia mi estrés cotidiano. El reggaetón, la salsa, radio felicidad y algo de rock eventual hacen de mis 45 minutos de mi casa al trabajo un viaje algo accidentado. Como dicen por ahí: "así es la vida".
La hora del almuerzo es peculiar porque fusionas música con comida: nada mas intercultural que obtener placer a través del gusto y del oído. Si pues, a veces es placer a veces descoordinación al comer un "adobo de chancho" escuchando "Open your heart" de Madonna, lo cual me hace sentir cada día envuelto en un mundo tan híbrido en el que se entremezclan aspectos culturales de todos lados.
De hecho, el "estar aquí" y "ahora" me hace un ser cotidiano al igual que "estar ahi" y "ahora", es decir tener un espacio virtual para poder decirles que lo que nos rodea es parte y actor que se retroalimenta desde nuestra acción. Provecho con el día.
Entre el monstruo y la potencialización del cerebro hay una revalorización de la carreras técnicas que van dirigidas a un sector determinado, tanto por un tema del acceso a la educación pública como a la privada profesional. Luego haciendo zapping encuentro al héroe de la unión, o sea, "al chancha" de Cristal juntando plata para alegrar al grupo; posteriormente veo sombrillas clavándose mientras se menean caderas tanto abultadas como muy bien dibujadas.
Luego a tomar el micro, lo cual me hace cada días un ser más urbano. El estruendo de la bocinas inicia mi estrés cotidiano. El reggaetón, la salsa, radio felicidad y algo de rock eventual hacen de mis 45 minutos de mi casa al trabajo un viaje algo accidentado. Como dicen por ahí: "así es la vida".
La hora del almuerzo es peculiar porque fusionas música con comida: nada mas intercultural que obtener placer a través del gusto y del oído. Si pues, a veces es placer a veces descoordinación al comer un "adobo de chancho" escuchando "Open your heart" de Madonna, lo cual me hace sentir cada día envuelto en un mundo tan híbrido en el que se entremezclan aspectos culturales de todos lados.
De hecho, el "estar aquí" y "ahora" me hace un ser cotidiano al igual que "estar ahi" y "ahora", es decir tener un espacio virtual para poder decirles que lo que nos rodea es parte y actor que se retroalimenta desde nuestra acción. Provecho con el día.












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