La semana pasada, sin darme cuenta, me encontraba contento, sonreía y tocaba la guitarra con ánimos que aveces yo mismo desconocía, pero (siempre está esta palabra cuando se escribe explicando que algo bueno o malo sucederá en las siguientes líneas) ví por los noticieros el acontecimiento del mes: la extradición de aquel personaje histórico que está posisionado en la memoria colectiva de este maltratado y sadomasoquista pueblo.Haciendo referencia al sadomasoquismo, digamos que es una práctica placentera para muchos, puesto que permite la utilización de grilletes, latigos y otros instrumentos que causan dolor, pero que al final logran conseguir un placer que sólo el individuo-victima logra sentir; en ese sentido, podría dibujar el mapa de nuestro territorio atado sobre una cama y azotado por la mafia fujimontecinista. Digo esto, porque veo en nuestra sociedad rasgos autoritarios calados profundamente y que es herencia de una historia militarista-oligarquica que ha implantado relaciones sociales, políticas, económicas y culturales muy desiguales, esto unido a la incursión del mercado de consumo que ha incrementado más proporcionalmente el deseo cínico y perverso de los individuos en la sociedad (no de exclusividad peruana).
Retomando el sadomasoquismo y el fujimontecinismo, nos hemos acostumbrado a pensar que lo que la sociedad necesita es la mano dura para caminar a paso recto, lo que demuestra un espíritu cargado de mentalidades un poco ortodoxas, un poco cínicas, porque al mismo tiempo de pedir ley, la violamos. Retomando la idea del primer párrafo; la estrategia política del entonces profugo era regresar a tierras peruanas con olor a multitud, suponiendo que su llegada causaría ciertamente desestabilidad política.
Asimismo, su llegada causó revuelo en aquellos peruanos que dicen: "no importa que haya robado, lo importante es que pacifico y estabilizó la economía" , pero la idea de la bancada (se traduce del lenguaje a la acción social) es politizar más el asunto haciendo que los "subditos" del rey momo polarizen subjetivamente la condición humana de Fujimori. Repito, polarizar implica separar ideas y afirmaciones hacia lados contrarios, en este caso, tratar de mejorar y maquillar la imagen del ahora preso, pretendiendo vender una imagen de hombre "correcto" que proyectó en su periodo gracias a los medios que compró con los impuesto de aquellos que permitían que esto sucediera.
La cueguera fujimorista va mucho más allá de lo que se pensaba, pues (paradojicamente) ahora reclaman respeto a los DDHH, buen trato al preso, y denuncian intromisión del gobierno hacia el asunto, y más aún tratan de condicionar el contexto político legislativo, ya que se encuentran como los huerfanos con cierta cuota de decisión. Resulta ilarante ver a los hijos de Fujimori tratar de entrar a la hora que se les venga en gana al "refugio del chino", tratar de demostrar ciertamente ese manto de poder que una vez los cubrió. Ahora, hasta el tablero braile resulta el equivocado, pues estan acudiendo a estrategias mucho más maniqueas: usar a su contingente de población para que hable por el partido a través de manifestaciones y bailes (el ritmo del chino) alegres, haciendoles olvidar (o más bien, no haciendoles recordar) la dictadura de su período.
Lo acontecido, es una muestra más de lo volatil que puede ser la movida política peruana, la influencia de la subjetividad en la misma, y el uso de este factor para movilizar al mundo, negociar, establecer terminos de referencia y conjugar esto, al final, con un anillo tratando de formar algo cohesionado; cohesión que no se plasma sólo tratando de victimizarse, sino también recurriendo al ya conocido pensamiento democrático de la sociedad: pegame, pero hazme gozar.












0 raja nomas!:
Publicar un comentario en la entrada